Atrás

Deisy Soler: compromiso, transparencia y corazón al servicio de la Secretaría

Deisy Soler

Deisy Soler se define en tres palabras: entregada, transparente y amorosa. No lo dice como una frase hecha, sino como una forma de vivir. Quienes la conocen en la Secretaría saben que estas tres cualidades se reflejan en su trabajo diario y en la manera en que se relaciona con los demás.

Aunque nació en el Llano, su vida se ha construido principalmente en Bogotá. Aquí formó su familia junto a su esposo, Javier Méndez, sus tres hijos (Nicolás, Felipe y Gabriela) y su mascota Kiko. Sin embargo, ese vínculo con sus raíces sigue intacto y, de hecho, marca uno de sus mayores sueños: regresar algún día a esa tierra que la vio nacer.

Su camino profesional no fue lineal, pero sí coherente con su esencia. Inició estudiando contaduría pública, pero pronto entendió que no era lo suyo. ¿No me gustaban los costos ni los gastos", recuerda. Fue entonces cuando tomó la decisión de cambiar de rumbo hacia la administración de empresas, una elección que conectó mucho más con su personalidad y con su vocación por trabajar con las personas.

Ese interés la llevó inicialmente a hacer parte del área de Talento Humano de la Secretaría Distrital de Ambiente. Sin embargo, su historia en la entidad, a donde llegó en 2013, la conduciría por otro camino. Comenzó apoyando procesos de bienestar y capacitación, pero con el tiempo asumió nuevos retos: auditorías, atención a entes de control, indicadores, mapas de procesos y, finalmente, la gestión del Modelo Integrado de Planeación y Gestión (MIPG).

"Aquí mi carrera tomó otro rumbo", cuenta Deisy. Y lo dice con convicción. Hoy, su rol le permite tener una visión integral de la entidad, conocer sus procesos y entender cómo cada dependencia aporta a la misión institucional.

Lejos de ver su trabajo como algo rutinario, Deisy lo asume como un reto constante. ¿Hay personas que dicen que es aburrido trabajar con indicadores o riesgos, pero a mí me gusta. Cada quien tiene afinidad por ciertos temas, y este me apasiona", afirma.

Esa pasión se ha construido con el tiempo. Trece años en la entidad le han dado la experiencia para proponer mejoras, acompañar a los equipos y generar cambios que impactan directamente en los resultados. Sabe que su labor no siempre es visible, pero es fundamental para el funcionamiento de la Secretaría.

Uno de los momentos más significativos de su trayectoria llegó en noviembre de 2025, cuando se posesionó como funcionaria de planta en la Subsecretaría de Gestión Institucional. Después de años como contratista, y de haber sido funcionaria en otra entidad durante 18 años, este logro representó mucho más que un cambio laboral.

"Fue un momento muy especial. Sentí que era el resultado de mi trabajo, de mi esfuerzo. No estoy aquí por recomendación, sino por lo que he construido", expresa con emoción.

No siempre ha sido fácil su labor en la entidad, recuerda que los primeros meses en la Secretaría fueron difíciles, incluso llegó a pensar en renunciar. ¿Lloré mucho al inicio, quería irme. Pero entendí que todo toma tiempo, que uno debe adaptarse y aprender". Hoy, mira ese proceso con gratitud.

Más allá de lo profesional, Deisy encuentra equilibrio en actividades que le llenan el alma. Disfruta montar bicicleta, especialmente por la conexión con la naturaleza, pero si hay algo que realmente la define es el baile. ¿Bailar es lo mejor: liberas el estrés, te conectas con la música y haces ejercicio. Yo digo que soy la mejor rumbera del mundo", comenta entre risas.

También valora profundamente los espacios de interacción en la entidad. Para ella, el trabajo no es solo cumplir funciones, sino construir relaciones. ¿A veces uno cree que es mejor quedarse en teletrabajo, pero hace falta ver a las personas, saludarlas, saber cómo están. Un saludo puede cambiarte el día", asegura.

Y es precisamente ahí donde radica uno de los mensajes que más le interesa dejar: no perder la humanidad en lo cotidiano. Deisy insiste en la importancia de algo tan simple como saludar.

¿Uno no debería perder nunca la amabilidad. Desde la persona en la portería hasta quien te sirve un café, todos merecen un saludo. Una sonrisa puede cambiarle el día a alguien", reflexiona.

Cuando piensa en el futuro, Deisy lo imagina con tranquilidad. Visualiza una vida en el Llano, tal vez en Villavicencio o Acacías, disfrutando de una etapa más pausada, mientras sus hijos continúan construyendo su propio camino.

Por ahora, sigue enfocada en su presente, en su trabajo y en seguir aportando desde su experiencia. Está convencida de que cada etapa llega en su momento y que lo importante es aprovechar las oportunidades.

Después de más de una década en la Secretaría, Deisy no solo ha construido una carrera sólida, sino también una huella humana. De esas que no se miden en indicadores, pero que se sienten en los pasillos, en los saludos y en la forma en que hace su trabajo.

Porque, como ella misma lo demuestra cada día, la transparencia, la entrega y el amor no solo se dicen: se viven.

Por personas como Deisy, nos sentimos orgullosos de nuestra gente.