Adultos mayores hacen poesía de ambiente

Richard Otálvaro ha escrito decenas de poemas para Bogotá, entre ellos uno dedicado al río Fucha. Él pertenece al Centro Día Restrepo 1, un centro de atención del Distrito para el adulto mayor. Allí recuerda la poesía que le ha inspirado la naturaleza: “En mi amada Bogotá he observado el río Fucha, que ha sido tratado mal de una orilla a la otra orilla (…) tus terrenos son valiosos como el oro y auxiliarte cual se debe es primaria prioridad”, dice este poema que Richard escribió hace un tiempo para resaltar la importancia del río Fucha pues atraviesa varias localidades de la capital.

Siempre le gustó el tema ambiental y encontró en los procesos que adelanta la Secretaría de Ambiente, en los centros de atención para el adulto mayor, un aliciente para seguir transmitiendo su conocimiento, “el agua, las plantas, todo me gusta porque es el lugar que me sostiene, en donde vivo. Todo es naturaleza y en la naturaleza está plasmada la mano de Dios”, afirmó este hombre de 77 años.

Adulto mayor

Varios de sus compañeros resaltan el aprendizaje que han tenido. Para Soledad León, “tanto el adulto mayor como los niños debemos saber de los temas ambientales para no contaminar el ambiente, sino más bien ayudar a reciclar y a utilizar todas las cosas que nos sirven para poder hacer productos. Con la basura podemos construir muchas cosas útiles, por ejemplo ahorita estamos haciendo un muñeco para navidad reutilizando los vasos plásticos”, también han hecho árboles de Navidad, figuras para el pesebre y faroles con material reciclable.

Adultos mayores

 

Desde el Distrito, se busca promover en el adulto mayor el interés por el ambiente e incentivar en ellos su participación y reconocimiento de los ecosistemas. Según Paulina Uribe, de la Oficina de Participación, Educación y Localidades de la Secretaría Distrital de Ambiente, “la importancia es que ellos conozcan los temas ambientales porque también participan en espacios sociales, institucionales, entonces la idea es que por medio de ellos también se promueva el interés de los niños y otras poblaciones”.

Richard y sus compañeros continúan aprendiendo y él le sigue declamando a la naturaleza con el último verso de este poema: “exornaré tus riberas con extensa flora bella para que miren los ojos de los niños cuando tus aguas se bañan las estrellas”.